Con el correr del semestre las provocaciones por parte de Estados Unidos hacia Venezuela se han acelerado.
Todo el espectro que comprende a simpatizantes y detractores de la Revolución Bolivariana, se han expresado en función del acto de piratería contra el tanquero petrolero “Skipper” en aguas internacionales con más de un millón de barriles de petróleo venezolano, que se suman a la captura de la empresa Citgo, al avión 747-300F de la empresa Emtrasur en el Aeropuerto Internacional de Ezeiza en Argentina, a la entrega por parte de las autoridades de República Dominicana al conspirador Marco Rubio del avión Dassault Falcon 900EX, a las sanciones individuales a los familiares y miembros del gobierno bolivariano, a la impunidad con la que actúan asesinando a personas inocentes catalogadas por el gendarme del caribe como traficantes de drogas y a la incursión de naves espías no tripuladas, adelantando información para un inminente ataque terrestre contra Venezuela como lo ha anunciado varias veces el inquilino de la “Casa Blanca”.
Hace unas horas Trump, designó al gobierno de Venezuela como una organización terrorista extranjera y ordenó el bloqueo total y completo de todos los buques petroleros autorizados que entren y salgan de la nación caribeña a un día de conmemorar 194 años del “Paso a la inmortalidad del libertador Simón Bolívar”.
Mediante su cuenta de Truth Social, Trump aseguró que Venezuela “está rodeada” por “la armada más grande jamás reunida en la historia de Suramérica” y que la conmoción será como nunca antes hasta que “devuelvan todo el petróleo, las tierras y otros activos que robaron previamente” a Estados Unidos.
A continuación el post completo publicado por Trump:
«Venezuela está completamente rodeada por la Armada más grande jamás reunida en la historia de Sudamérica. Esta solo crecerá, y la conmoción para ellos será como nunca antes la han visto, hasta que devuelvan a Estados Unidos todo el petróleo, las tierras y otros activos que nos robaron.
El régimen ilegítimo de Maduro está utilizando el petróleo de estos yacimientos robados para financiarse, el narcoterrorismo, la trata de personas, el asesinato y el secuestro. Por el robo de nuestros activos, y por muchas otras razones, incluyendo el terrorismo, el narcotráfico y la trata de personas, el régimen venezolano ha sido designado como una organización terrorista extranjera.
Por lo tanto, hoy ordeno el bloqueo total y completo de todos los petroleros autorizados que entran y salen de Venezuela. Los inmigrantes ilegales y criminales que el régimen de Maduro ha enviado a Estados Unidos durante la débil e inepta administración de Biden están siendo devueltos a Venezuela a un ritmo acelerado.
Estados Unidos no permitirá que criminales, terroristas ni otros países roben, amenacen o dañen a nuestra nación, ni permitirá que un régimen hostil se apodere de nuestro petróleo, tierras ni ningún otro activo, todo lo cual debe ser devuelto a Estados Unidos INMEDIATAMENTE. ¡Gracias por su atención a este asunto!
Cabe recordarle al anciano mandatario norteamericano, que el petróleo en Venezuela se nacionalizó oficialmente el 1 de enero de 1976, luego de que en 1975 se promulgara la ley que establecía el proceso de nacionalización, y en diciembre de ese mismo año se firmaran los acuerdos con las empresas petroleras extranjeras para la transferencia de activos al estado venezolano. En ese momento se creó la empresa estatal Petróleos de Venezuela, S.A. (PDVSA), encargada de gestionar todo el ciclo del petróleo en el país. Esto ocurrió durante el primer gobierno de Carlos Andrés Pérez.
Trump, de manera descarada arma un laberinto de palabras en las que aparecen las ideas de lucha contra las drogas, los días que le quedan a Nicolás Maduro, y que no se trata solo de Venezuela. De manera intrigante juega como el gato con el ratón, pero su juego sarcástico y delirante, encubre la necesidad declarada y urgente de ejercer el control político sobre la región para expulsar a China, Rusia e Irán de lo que en su fantasía pretendería ser su zona de influencia o “patio trasero”.
Trump piensa que es el único y exclusivo actor en esta dramática trama bélica. Amenaza, dice se desdice y se contesta, pero hay silencios que aturden y aunque no lo diga, sabe que, en este juego de intereses, agredir militarmente a Venezuela, es comenzar el juego en las ligas mayores y para jugar en esa liga hay que ser serios.

XINHUA / Shen Hong | EFE
Los nuevos tiempos y el nuevo mundo
Lo concreto, es que Venezuela desde el inicio de la Revolución Bolivariana con la consagración de la Constitución de 1999, ha sido objeto de un constante asedio desestabilizador dirigido a terminar con un proyecto nacional y soberanista que no sólo cambió la forma de entender la democracia, sino que , al mismo tiempo abrió las puertas para que en este siglo XXI las relaciones internacionales dieran un giro hacia la multipolaridad y la complementariedad entre los países productores y exportadores de materias primas e hidrocarburos en el marco de un resurgir de las antiguan potencias de Eurasia y Asia pacífico que durante siglos habían sufrido las consecuencias del colonialismo impuesto por Estados Unidos y Europa.
Este despertar de potencias emergentes como China, Rusia, India, Brasil, Sudáfrica, que conforman el Brics junto a otros países que se han ido sumando en el camino a través de distintos instrumentos y de diversas formas, se han convertido en una nueva expresión de desarrollo con equidad y respeto mutuo en el marco de una concepción de las relaciones internacionales de nuevo tipo que desafían la visión colonialista hegemónica de las potencias que marcaron el desempeño del capitalismo desde el siglo XIX.
Las especulaciones sobre las consecuencias de dicha intervención por parte de Estados Unidos han sido múltiples, enroladas en análisis económicos, políticos y geopolíticos.
La decadencia de Estados Unidos y Europa se expresa en su afán militarista por imponer una lógica de saqueo que les permita superar el tiempo perdido desde la caída del bloque soviético en sus fraudes financieros y sus rapiñas colonialistas fundamentalmente en África.
Ahora, pareciera que a la irritante presencia de los Brics en la región se sumara la imperiosa necesidad de controlar el negocio de las drogas ilícitas, como magistralmente lo señalara el también amenazado presidente Gustavo Petro al sentenciar “…los capos de capos no viven aquí, sino en Estados Unidos, en Miami, en Madrid, en París, en Dubái, como tantas veces he repetido, y no los cogen, no persiguen sus dineros, viven normalmente, porque no van contra los dineros de los narcos, no van contra los narcos…” “El problema de Estados Unidos ya no es la cocaína. Se llama fentanilo. Treinta veces más mortal y poderoso. Y la política de Trump está llevando a irradiar que el problema de la cocaína sea el mismo aparato industrial de los Estados Unidos que fabrique el fentanilo. Ya lo hizo antes. Se vendía en droguerías. Y los consumidores eran de Estados Unidos. Es decir, un problema al interior de la sociedad de los Estados Unidos en plena decadencia. Entonces, para evitar esa mirada del mismo pueblo de los Estados Unidos sobre su decadencia, nos echan la culpa a nosotros que dejamos entrar insumos de fentanilo. Nosotros no producimos fentanilo. Y la cocaína es treinta veces inferior al fentanilo. Lo que mata es el fentanilo”,[1] y los recursos naturales para acelerar su permanencia en lucha por la hegemonía en el campo tecno energético.

Trump el conquistador
El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, en su intervención el domingo 14 de diciembre en la reunión de la Alianza Bolivariana de los Pueblos para Nuestra América (ALBA) propuso hacer una «resistencia unida, popular, prolongada», ante el despliegue militar que mantiene Estados Unidos en el Caribe con el argumento de combatir el narcotráfico y que a todas luces queda claro que se trata de una maniobra para propiciar un cambio de Gobierno.
Creo que hay que insistir contra viento y marea, que esta operación en el Caribe no tiene otro propósito que el de caotizar la región para militarizarla permanentemente y controlar el flujo de mercancías, saqueando lo que este bajo “sanción” expropiándolas para su beneficio e incrementando, de esta manera, el malestar popular para derrocar a los gobiernos que desafían las políticas neocoloniales de la administración Trump.
Si la administración Trump avanza en derrocar al gobierno de Nicolás Maduro, debe entender que su pretensión le va a acarrear varios costos, no solo políticos, económicos y militares, tarde o temprano deberá enfrentarse al desafío que significa tratar de imponer un nuevo orden internacional ajustado a su política exterior, en el marco de una multipolaridad en progreso.
Trump y los intereses del grupo fundamentalista reaccionario que lo sigue, se verán forzados a confrontar una realidad ineludible. Cualquier operación militar directa en Venezuela o en la frontera colombo-venezolana, generaría un nuevo escenario internacional más complejo al que se hayan tenido que enfrentar las intervenciones estadounidenses previas en América Latina.
Más allá de la retórica prepotente del inquilino de la “Casa Blanca”, el presidente Nicolás Maduro se ha dedicado en la última década a fortalecer su relación con el pueblo a través de las instituciones contra posibles golpes destituyentes, implementando y afianzando la “unidad civil-policial-militar”, alentando los liderazgos que enriquecieron el desarrollo del poder popular en una transición hacia el Gobierno Comunal que podrían resistir incluso sin su presencia física.
La acción militar norteamericana contra el pueblo y gobierno bolivariano se convertiría en una agresión contra los pueblos de Nuestra América, que convocaría a una resistencia continental dando vida a aquella famosa consigna del Che Guevara «crear dos, tres… muchos Vietnam».
La Revolución Bolivariana lleva años preparándose para eventos de este tipo, ha sorteado cientos de intentos golpistas y de magnicidio, ha capacitado a miles de jóvenes para asegurar Caracas y las ciudades más importantes, controlar las fronteras porosas y susceptibles en las que se pretendiera establecer una cabeza de playa enemiga desde la que intentaran avanzar hacia el interior del país y para proteger la infraestructura crítica de actos terroristas, consolidando una de las redes de inteligencia popular más avanzadas de nuestro tiempo.
También posee una de las fuerzas para defensa aérea más complejas de Nuestra América, respaldadas por los sistemas de misiles S-300VM y Buk-M2, junto con los cazas Su-30MK2, que actuarían ante cualquier intervención, especialmente en la lucha aérea.
La encrucijada de Trump en el Caribe también es una encrucijada para las fuerzas populares de nuestro continente, que han visto como la frustración generada por muchos gobiernos conciliadores de “centro izquierda”, les han abierto las puertas a gobiernos fascistas y neoliberales reaccionarios, serviles a los planteos colonialistas del gobierno norteamericano y dispuestos a entregar la soberanía y futuro de sus pueblos.
El bloqueo naval petrolero anunciado por Trump es oficialmente un acto de agresión según la Resolución 3314 de la ONU. Venezuela puede utilizar a su fuerza armada en legítima defensa según el Artículo 51 de la Carta de la ONU.
La incoherencia discusiva de Trump, nos lleva a preguntarnos ¿Cuan capacitado psicológicamente está el veterano presidente de Estados Unidos para sortear los desastres que generarían sus políticas en el Caribe? ¿Se habrán percatado él y sus perturbados asesores, que les espera un crudo invierno a partir del 21 de diciembre y que con su prepotencia pone en riesgo el suministro de combustible a su país? ¿Se permitirá la administración Trump afrontar las elecciones legislativas del 3 de noviembre del 2026 en medio de un caos energético?
Amanecerá y veremos.
Oscar Rotundo* Analista político internacional. Editor de PIA Global
Foto de portada: Trabajadores.cu
Referencias:
[1] https://www.presidencia.gov.co/prensa/Paginas/Palabras-del-presidente-Gustavo-Petro-sobre-politica-de-drogas-de-Colombia-250929.aspx