Un nuevo informe del Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral, junto al IAE Business School y la Bolsa de Comercio de Rosario, sostiene que la economía argentina podría experimentar un salto productivo en los próximos años gracias al sector agroindustrial.
Con alivio fiscal, eliminación de retenciones y mayor inversión en infraestructura y tecnología, el agro podría expandirse un 90% en una década, alcanzando 251 millones de toneladas de producción. Esto elevaría su aporte al PBI del actual 23% hasta el 45%, convirtiéndolo en el principal motor del crecimiento económico y representando el 60% de las exportaciones.
Hoy, los complejos oleaginosos y cerealeros generan el 45% de las divisas del país. En las últimas tres décadas, la producción se triplicó y el área sembrada se duplicó, impulsada por biotecnología, digitalización, agricultura de precisión y mejoras logísticas. Sin embargo, factores macroeconómicos limitan su potencial, según Guillermo D’Andrea, profesor del IAE Business School.
La presión fiscal sobre la renta agrícola llega al 55,5% —y alcanzó el 63,6% en junio de 2025 durante la campaña electoral bonaerense—. Entre 1997 y 2023, se extrajeron recursos equivalentes al -1,6% del PBI anual del sector. Daniel Mamone, del IAE, enfatiza: “La alta carga impositiva desincentiva la inversión y la adopción tecnológica. Reformarla es clave para desatar el potencial del agro”.
El sector ya reclamó la eliminación de retenciones la semana pasada en Expoagro 2026. Sin ellas, junto a avances en infraestructura y tecnología, el agro podría liderar un crecimiento significativo del PBI y la generación de divisas.