Lo plantearon los obispos de La Plata y de Quilmes en una reunión con el ministro Andrés Larroque y sus funcionarios.

La Iglesia Católica no baja el nivel de alerta por el drama social, especialmente alimentario, que atraviesan los sectores más vulnerables y que ya alcanza incluso a los sectores medios. Según expusieron los obispos de La Plata y de Quilmes, hasta las familias que envían a sus hijos a los colegios episcopales piden asistencia para cubrir las comidas diarias.

Así lo expresaron el arzobispo de La Plata, monseñor Gustavo Carrara; y el presidente de la Comisión Episcopal de Cáritas y obispo de Quilmas, Carlos Tissera, además de autoridades de Cáritas Región Buenos Aires que se reunieron con el ministro de Desarrollo de la Comunidad de la provincia de Buenos Aires, Andrés Larroque.

La reunión sirvió para poner de manifiesto el estado de situación que la Iglesia observa en los barrios más vulnerables del conurbano. “Lo que ven es que la situación es muy compleja, tienen espacios comunitarios que mantener y, al no tener actualización de los montos desde Nación, están al borde de cerrar”, describió a Buenos Aires/12 la subsecretaria de Políticas Sociales, Bernarda Meglia.

“Lo mismo pasa con los espacios de Sedronar. Se complica incluso siendo Cáritas, que en general pese a diversos momentos de ajuste, no solían ser afectados a este nivel, pero ahora sí. Explota la demanda de familias e incluso las familias de pibes que van a las escuelas parroquiales”, agregó la funcionaria, que destacó que desde la Iglsia “siempre se reconoce lo hecho desde Provincia”. “Tenemos encuentros permanentes desde la pandemia, pero ahora empeoró la situación”, señaló.

La reunión del martes sirvió también para evaluar los pasos a seguir ante la situación social que se complejiza y que viene generando preocupación en la Iglesia, que mantiene un contacto directo con las problemáticas del territorio.

Las políticas de niñez y adolescencia, los programas alimentarios, el funcionamiento de los espacios comunitarios, los dispositivos de acompañamiento para personas en situación de vulnerabilidad y los proyectos de integración social y acceso al hábitat que la cartera desarrolla en articulación con Cáritas y las diócesis de la Provincia también fueron temas que se pusieron sobre la mesa.

En ese marco, Meglia valoró que la Provincia pudo avanzar en aumentos de los programas en un 25 por ciento y que, desde julio, la misma actualización sea aplicada a los programas destinados a personas adultas mayores y con discapacidad. “No es suficiente, pero dan un poco de aire y, a medida que tenemos cupo, vamos ampliando las becas de los distintos programas”, añadió.

Por su parte, tras la reunión, Larroque destacó el “trabajo articulado” que sirve para seguir “fortaleciendo la cooperación con las organizaciones eclesiásticas y comunitarias para sostener y ampliar la respuesta del Estado en toda la provincia”.

En el marco de esa articulación motorizada a partir de la preocupación común, se prevé un encuentro entre los referentes de la Iglesia con el gobernador Axel Kicillof.

La UTEP advierte sobre la situación en los barrios populares

La preocupación sobre la situación social viene empujando una serie de encuentros que se multiplican en la provincia de Buenos Aires y que tienen a la Iglesia como un protagonista permanente. El lunes, la mesa ejecutiva de la Unión de Trabajadores y Trabajadoras de la Economía Popular (UTEP) trasladó su “preocupación por la situación social en los barrios populares de la Argentina” a monseñor Marcelo Colombo, presidente de la Conferencia Episcopal Argentina.

“Antes, los trabajadores incluidos tenían salarios que competían con la inflación. Hoy el gobierno tiene los salarios pisados y eso nos empuja a todos para abajo. Esto genera una economía estancada y problemas cada vez más frecuentes de endeudamiento y una salud mental cada vez más comprometida. Incluso se ve comprometida la seguridad alimentaria de millones de niños y adolescentes”, describió el secretario general de la UTEP, Alejandro Gramajo.

Desde la organización añadieron en el descargo que “los problemas de salud mental en los pibes vienen aumentando año a año” lo que transforma al país en “una olla a presión con múltiples problemas acumulándose en la vida de nuestro pueblo”.

El fin de semana, en Lomas de Zamora, uno de los puntos calientes del conurbano, el intendente Federico Otermín se reunió con el obispo local, Jorge Lugones, y repesentantes de Cáritas para poner en común los trabajos en el territorio en el marco de un contexto social reconocido por las partes como cada vez más adverso.

El intendente agradeció a los representantes de la Iglesia por una tarea cotidiana que definió como “extraordinaria”. “No sólo desde la fe sino también garantizando sus necesidades materiales en un contexto social que nos duele y golpea de lleno el corazón de nuestros barrios”, destacó.

Ese trabajo coordinado en la provincia había tenido su expresión más trasnversal a comienzos de mayo, cuando Colombo se reunió con algunos de los intendentes de varios de los distritos más populosos del conurbano bonaerense. El arzobispo recibió a Jorge Ferraresi (Avellaneda), Mariel Fernández (Moreno), Fernando Espinoza (La Matanza), Ariel Sujarchuk (Escobar), Andrés Watson (Florencio Varela) y Pablo Descalzo (Ituzaingó). De ese encuentro también participaron el ministro de Infraestructura de la provincia, Gabriel Katopodis, el diputado provincial Mariano Cascallares y el diputado nacional Alberto Descalzo.

En aquel momento, Katopodis hizo referencia a la necesidad de fortalecer una red para sostener a la gente en los barrios y “a la clase media que está al borde del colapso”. “El gobierno nacional está encerrado, desconectado y sin reacción. No hay plan de salida y lo que abandonan lo están sosteniendo las parroquias, las organizaciones, los municipios con un esfuerzo tremendo”, afirmó. Esa realidad volvió a ponerse sobre la mesa en la reunión de este martes.

Fuente: Página 12