Reportes recientes indican que la tasa de natalidad en la República Argentina ha experimentado un fuerte descenso. Un nuevo indicador que mide la fertilidad revela que el país presenta actualmente un nivel muy por debajo del que registraba históricamente. De hecho, los resultados del índice demuestran que, durante la última década, la fecundidad ha disminuido de forma considerable en las naciones de ingresos medios.

En la actualidad, países como Argentina, México, Tailandia, Turquía e Irán poseen tasas de fertilidad notablemente más bajas que las de economías de altos ingresos, como Estados Unidos. Un mapa sobre la evolución de la Tasa de Fertilidad (TFR) entre 2015 y 2025 ha sido elaborado a partir de la información proporcionada por Birth Gauge, una fuente especializada en identificar, analizar y publicar datos demográficos sobre natalidad y fecundidad.

Este mapa, creado con los datos disponibles de diversos países, muestra que son pocas las regiones que escapan a esta tendencia. La visualización confirma sustancialmente lo reportado: una caída pronunciada en los países de ingresos medios. En este grupo se encuentra Argentina, donde las autoridades nacionales ya han alertado sobre la disminución de los índices de fertilidad y natalidad.

En el ranking del mapa, Argentina se posiciona como el segundo país con la mayor reducción en su Tasa de Fertilidad en los últimos diez años (2015-2025). La lista es encabezada por Macao, región administrativa de China, con una caída del 57%. Le siguen Argentina (–49%), Tailandia y Filipinas (–44%), Ucrania (–43%), Bolivia y China (–42%), Túnez (–40%) y Egipto (–39%).

Existen dos teorías principales que explican por qué la tasa de fertilidad habría decrecido tan marcadamente en estos países. La primera asocia el descenso de la TFR con la influencia de la tecnología y las redes sociales, las cuales habrían provocado una rápida transformación cultural. De hecho, en muchas de estas naciones, el tiempo frente a las pantallas ocupa cerca del 50% o más de las horas de vigilia.

La segunda explicación sugiere que estos países están expuestos a los patrones de consumo de las sociedades más ricas, pero sin contar con la capacidad económica para satisfacer esas expectativas de la misma manera. Esta situación generaría una ansiedad significativa por el estatus, lo que lleva a priorizar el trabajo por encima de la formación de una familia y otros proyectos de vida.

En el caso específico de Argentina, los datos de Birth Gauge detallan que la TFR experimentó un descenso marcado entre 2015 y 2020, al pasar de 2,24 a 1,54. No obstante, en los años siguientes, la tasa se desplomó aún más de forma consecutiva: 1,33 en 2023, 1,24 en 2024 y 1,14 en 2025, lo que representa una reducción de 0,10 puntos porcentuales solo en el último año.

Recientemente, el Ministerio de Salud de la Nación publicó nuevas estadísticas sobre fecundidad y natalidad, las cuales confirman una nueva merma en la cantidad de nacimientos registrados en el territorio en los últimos años, coincidiendo con los datos de Birth Gauge. El informe oficial subraya que la tasa de natalidad mantiene una tendencia a la baja ininterrumpida desde hace más de una década.
El demógrafo Rafael Rofman explica que la disminución ocurre por “escalones”, con períodos de estabilidad seguidos de descensos bruscos. Sin embargo, el país aún no ha encontrado un punto de equilibrio en esta transformación demográfica. El informe del Ministerio de Salud atribuye la caída a diversos factores, como la mayor autonomía de las mujeres, cambios en las decisiones reproductivas, los ingresos y el costo de vida. En términos generales, esta tendencia a la baja responde más a factores socio-culturales que puramente económicos, como a menudo se supone en el caso argentino.