Desde la asunción de Javier Milei, la cadena mayorista Diarco se vio obligada a cerrar nueve sucursales en todo el país y despedir a centenares de trabajadores, golpeada por la fuerte caída del consumo y el aumento de los costos fijos, especialmente los alquileres.
Propiedad de Ricardo Goldfarb, la empresa llegó a contar con unos 3.000 empleados, pero hoy atraviesa una profunda crisis producto del derrumbe de las ventas y el contexto económico recesivo.
#Argentina La cadena de autoservicios Diarco ya cerró nueve sucursales pic.twitter.com/XsTMt1hBBi
— Santi Peretti (@SantiagoPeretti) October 19, 2025
Goldfarb solía repetir una frase heredada de su abuela —“de ganar poquito, no te empobreces nunca”—, aunque la realidad actual parece haberlo hecho reconsiderar esa máxima. El empresario no solo redujo su red de locales minoristas, sino también parte de sus operaciones mayoristas.
Identificado con posturas de derecha, Goldfarb reconoció haber tenido expectativas positivas cuando Milei asumió la presidencia. “Estaba un cachito esperanzado”, dijo, recordando un entusiasmo similar al que sintió cuando Mauricio Macri llegó al poder en 2016: “Todo el mundo estaba entusiasmado y yo decía que estaba expectante”.
Sin embargo, el propio empresario reconoció cierta ironía en su desencanto: “Cuando, después de ocho años de gobierno, le entregue la banda presidencial a alguien del mismo signo político que él, ahí me voy a entusiasmar. Vengo de 62 años de fracasos”.
Defensor de las políticas de ajuste “rápidas y drásticas”, Goldfarb afirmó al comienzo del gobierno libertario que por primera vez veía a alguien “haciendo lo que Macri debió haber hecho al principio”. “Porque esas cosas se hacen al comienzo, no al final. No es ‘vamos despacio’”, enfatizó.
Esa ilusión, sin embargo, se desvaneció pronto. Hoy, el empresario admite que la situación es crítica y hasta se lo ha escuchado lamentarse porque “las ventas van para el tujes”.