En las afueras de la ciudad capital de la República Argentina, se realizó la entrega de un nuevo Escuadrón de Tanques TAM 2C–A2 para el Ejército Argentino. El Regimiento de Caballería de Tanques 8 “General Necochea” fue el escenario para dicho acto.
En una ceremonia que reunió a técnicos y especialistas de Fabricaciones Militares, proveedores extranjeros y autóctonos más autoridades nacionales, se celebró no solo el equipamiento de este nuevo escuadrón o pequeña unidad de batalla, sino la entrega de munición de 105 mm de nueva factura producida por la compañía estatal FM y la toma de estos vehículos de combate por parte de tripulaciones nacionales perfectamente instruidas y motivadas, certificadas para el uso de las capacidades actualizadas de este tanque para el Ejército argentino.
Con una lentitud que a veces exaspera, fruto de las escasez de medios y la poca importancia que los políticos atribuyen a la Defensa Nacional, el Ejército Argentino, en esta ceremonia representada por su comandante, el General Oscar Santiago Zarich, produce continuamente pequeños hechos reales y concretos, habitualmente desapercibidos y normalmente menospreciados por el común de los mortales.
La incorporación de tecnologías sensitivas de primer nivel y creadas para el combate real (este TAM lleva los más recientes equipos de la tecnología israelí actualmente en uso en las Fuerzas de Defensa de Israel, IDF), la preparación lenta y juiciosa de dotaciones humanas con un nivel tecno-profesional adecuado para movilizarse, actuar y combatir en los teatros de guerra modernos, además del afianzamiento de una red logística adecuada para mantener a estos ingenios en el campo de batalla, implica un programa extenso y meduloso, que busca no solo prolongar la vida útil de ingenios creados hace muchas décadas, sino potenciar con las tecnologías del momento, las características sobresalientes de estos carros de combate.
Contemplar las evoluciones de estos carros sobre los húmedos campos de instrucción de Magdalena, más en la cerrada noche donde pueden utilizar todas sus posibilidades. tecnológicas, nos hace pensar en la correcta elección de los sistemas de observación y puntería y que, con una adecuada munición producida nacionalmente, puede mantenerse en condiciones de cumplir con los requerimientos operacionales.